Seis de septiembre del año dos mil ocho.

Estoy vivo, han pasado muchas cosas, todas buenas para seguir aprendiendo a ser mejor en la vida, en mi Vida.

Muchas veces, cuando tengo lo que creo que es una buena ocurrencia me digo a mi mismo que qué buena cosa para escribirla, para comunicarla, pero tengo quehaceres que resolver y acividades que realizar que me ocupan el tiempo. No obstante no ha desaparecido totalmente, prueba de ello es o son estas líneas, mi interés por plasmar algunas cosas en blanco sobre negro.

Creo que estaría bién probar a scribir algo, algo novelesco de ciencia ficción, del mas allá que está casi ahí, muy muy cerca de tí. Lo maduraré.

Además de entretenerme con la carpintería, pintura y albañilería en general para mi propio provecho voy a repasar los cursillos que me he pegado sobre como poner una letra tras otra.

Espero que no pase mucho tiempo, antes de volver a poner algo por aquí.

La vida paga con las mismas monedas que uno lleva en el bolsillo.

 

Bitácora año dos mil siete

Bitácora año dos mil seis (el comienzo)