Veinticinco de octubre del año dos mil siete.

Bueno, bueno, ya hace tiempo, bastante por cierto que no escribía unas notas aquí en Internet. En otros sitios tampoco.

Desde que no escribo nada, la vida me ha cambiado un poco, bastante diría yo. Ahora, por el calendario he sumado un número más a mi edad, soy libra, dato que pongo pero que a mí no me dice nada. Trabajo solo media jornada, a cambio claro está de la mitad de sueldo; me prefiero pobre con tiempo libre a pobre encerrado todo el día bajo unas luces de neón. Vivo acompañado por una agradabilísima persona y por ahora, desde que solo trabajo por las mañanas, no hago nada, visito algún amigo con el que paso un rato y poco más. Es difícil desconectar de las rutinas. Algunas veces, cuando cojo la motito, que hace poco he cambiado de modelo, y me alejo a donde sea, tengo la impresión de haber abandonado los quehaceres. Nos tenemos el coco comido nosotros mismos. Nos lo estamos creyendo. El modelo de vida que tenemos la mayoría de los mortales es por decirlo de alguna forma suave: Una mierda. Pero venga, no seamos negativos, no pensemos en nada, sigamos el ritmo que nos marquen aunque sea hacia un futuro, si existe éste, incierto.

Ahora me he apuntado a un nuevo curso para esto de la escritura, “Redacción y Estilo”. Un rollete donde se repasan la gramática, que ya compruebo que si no la estudié en su día, ahora me costaría bastante más hacerlo, así que paso un poco de teoría y voy a los ejercicios. Debería de dar el paso a sentarme más asiduamente ante el procesador de texto y escribir más, simplemente eso, como lo estoy haciendo ahora y ya está.

Pero, sobre qué escribir. Escribir sobre aquellos que nos manipulan, sobre como está el sistema,…, me llevaría a que pareciese que estoy siempre cabreado y nada de eso, soy una persona de los más equilibrada, aunque tenga mis días y mis circunstancias como todo el mundo. Escribir algunas anécdotas o chascarrillos no estría mal y plantearme alguna campaña más ambiciosa tampoco estaría mal. Pero claro, uno es como es y soy más persona de comer pipas sentado con un amigote contando cuatro embistes qué constante en las tareas que requiere tamaña empresa.

Cierto es que ahora dispongo de más tiempo para mí y eso tiene su peso, así que me sigue rondando en la cabeza de vez en cuando el entretenerme con lo de la escritura. De todas formas, tampoco tiene uno tantos amigos como para estar todas las tardes de parranda, aunque yo me entretengo con una mosca. Y sobre lo de los cursos, pues no está mal las nociones, aunque siempre le puedo pagar a alguien por puntear el escrito. Al final, lo importante del escritor es el mensaje y el estilo y si falla algo de los dos, pues no habrá empatía y los mensajes quedaran ahí suspendidos en Internet para aquellos despistados que sin querer lleguen a visitar estas páginas.

Y en fin, aunque solo sea para mí diario o bitácora, aquí dejo esto.

Salu2 cordiales a todos. ¡Ah! por cierto, acordarse de reflexionar un poco sobre la vida, es más corta de lo que a ciertas edades puede parecer, y que se sepa, solo vivimos una vez.

Voy a ver si me animo y doy un empujón al tocho de; “69 lunas”.

Veintisiete de marzo del año dos mil siete.

Desde el treinta de enero de este mismo año no he escrito nada, han pasado cincuenta y seis días y os aseguro que han sido días de esos qué enseñan a uno cosas de la vida. Un torrente de cosas han pasado.
El taller de escritura está apunto de finalizar, los trés últimos ejercicios han coincidido con estos días y no los he podido hacer, no he encontrado tiempo para dedicar mi mente a mí mismo. Hoy ya ven que hay algo. Decir por lo pronto que ahora cuando veo un libro y lo cojo, no lo cojo para leer un libro, lo cojo para leer un escritor. Eso sí, sigo en mi mundo y centrarme en algo me es muy difícil. Me gusta más observar, creo que eso enseña mucho de la vida y mejor aun, de la que queda por vivir.
De los programas de informática para el desarrollo de páginas web, no me acordaba ni de las contraseñas, y eso que soy repetido. Pero ya ven, aquí estamos de nuevo, no sé por cuanto tiempo, pero parece que hoy he querido dejar escrita constancia de algunas cosas. Y digo yo que para eso es mi cuaderno de bitácora, para escribir en él, cuando me parezca y quiera, siempre que me dé por ello.
Seguro que si miramos a nuestro alrededor, y no digo ya si rebuscamos un poco en algunos escondrijos, tenemos muchas cosas innecesarias. No es bueno aferrarse a nada en esta vida, que luego, más tarde, igual de pronto hay que dejarla. De todas formas tampoco importa tanto, ya vendrán otros y terminaran tirándolo.
Que jodida vida ésta, siempre la que nos toca vivir. Qué difícil no verse desbordado algunas veces por los acontecimientos. ¿Cuánto cuesta abandonarlo todo?, ¿Que cosas y a quienes tenemos que dejar atrás?
Ojo al parche que solo se vive esta vida una vez. No sé si viviremos otras, por lo que a mí respecta, que como poco sea como ésta, pero como de eso no nos tendríamos ni que preocupar, para quienes se preocupen, ojo con ésta.
La intimidad reconforta. La intimidad compartida permite que una declaración de amor se convierta en una guerra, en una guerra deseada. La intimidad individual también reconforta, pero para ello, la conciencia debe de estar muy tranquila. Hay que dejar que las cosas ocurran para que los demás también aprendan. Hay que quedarse siempre con lo positivo de los actos de las personas, hay que pasar de aquello negativo, al fin y al cabo quien no es aquí un mero gusano más.
Me cruje el pescuezo y no es de ningún sesenta y nueve.
Con el pelo largo no sé que hacer. Voy a esperar al veranillo, lo pasaré así, aunque algunas veces me digo eso que he escuchado a las mujeres: << y yo con estos pelos >>. Si, pero en esta sociedad, hasta dejarse el pelo tiene su "precio". Que si pélate, que sí a esa edad, que lo del gitano con la coleta. Yo me he lavado el pelo siempre con lo primero que he cogido, jabón verde muchas veces y mira, resulta que tengo buen pelo, y luego tú vas y te gastas una pasta en mierda para tener una mierda de pelo.
En fin, que parece que cuando escribo me peleo con todo, y no es así, simplemente digo aquello que la mente suelta.
Seguimos en contacto.

Treinta de enero del año dos mil siete

Bueno, bueno,  que ya hacía unos días que no lanzaba algo al ciberespacio. No es que se hayan abandonado las actividades que me llevaron a abrir este sitio, a veces uno está perezoso  u ocupado en otras cosillas. De todas formas uno debería de confesarse de vez en cuando  y más de cuando en cuando que de vez en vez, con el ciberespacio, por si hay alguien escuchando, para que se sepa que se está vivito y medio coleando, que no está mal.

Como estaba diciendo no he abandonado la idea de escribir algo por aquí, y de hecho estoy liado con el taller de escritura que ya hemos comentado anteriormente. Voy por la tercera “lección” o trabajo. He decidido poner aquí los trabajos y los comentarios que me hacen donde los envío. Para ello, voy antes a modificar la página principal y voy a unificar en un solo apartado todo lo referente a relatos y otros escritos, los tochos como me dio por llamar a algo que fuese algo así como un proyecto de más calaña. Así que en breve, espero,  estará hecho.

El estudio sobre los programas y herramientas para trabajar en Internet, están detenidos. Sigo pensando en retomar el asunto por la recogida de datos para su posterior uso. El lenguaje y la base de datos no están decididos, creo que utilizaré MSQL (base de tatos de Microsoft, gratuita. Lo haré por la popularidad que tiene). He buscado algún curso gratuito pero como que la cosa no está fácil. Tampoco he insistido mucho en el tema. El lenguaje lo tengo algo menos claro. Tendré que tener una charla con algún colega para que me cuente un poco como está el patio.

No sé si he comentado unos de mis entretenimientos a los cuales soy aficionado. A las obras. Si, me gusta una obra, desde chico me han gustado y he pasado muchas horas con personal del gremio de la albañilería. La casa donde vivo, mi casa según ley, me la construí yo, eso si, todo contratado a terceros pero supervisando yo la misma. He empezado a contar esto no por la obra de mi casa ni por el entretenimiento, si no por que llevo restaurando una casa antigua tres años y cuatro meses y eso es mucho tiempo. La parte de abajo está terminada y habitable, la parte de arriba está pendiente de carpintería y aunque le falta poco le falta lo interminable (de esto si he escrito algo con anterioridad). Hoy me siento más relajado con este tema, confieso que algunas veces he estado hasta los mismos, incluso esta tarde me he vuelto a cabrear, pero hay una parte importante que ha llegado a su fin y por otra parte ya estoy dispuesto a darle el empujón final. Estoy seguro que escribir más profundamente sobre esta obra, daría su jugo. Si algún día me decido por dedicarle unas letras titularé a las mismas como LA OBRA, y veremos como algo se puede complicar lo inimaginable. Menos mal que en el fondo me tomo las cosas con mucha filosofía.

Y ya por hoy no hay más, desconecto.

Dieciocho de enero del año dos mil siete

Inminentemente eterno es lo que puede experimentar una persona cuando tiene algo entre manos que esté deseando que se termine.

El estudio de los programas sobre páginas Web, parece que está en un punto muerto. Flash es un programa para diseño y yo no tengo en interés en él mismo. He indagado para realizar un curso de joyería, he mirado en Córdoba que es cuna de estas cosas. Me han llamado, que no, que para fines de semana no. Puedo hacer uno de masaje, no estaría mal dar un buen masaje cuando haya que darlo, tranquilo, despacio, sin prisas, con aceites para que las manos recorran el cuerpo, con aceites de aroma, para que el ambiente se vuelva más sutil, con la justa luz para sentirse relajados, y por supuesto con una persona abierta, deseosa de que le de un buen masaje. (Jeje).

En lo del taller de escritura vamos por la segunda entrega pero aun no hemos sacado la savia del profesor, si la tiene claro está, y que supongo vendría bien saber antes de acometer la segunda tarea. Lo digo por que se supone que la formación es una pirámide y no un toma de aquí y luego vete para allá. Claro que esto es mi opinión, que sigue sin tener nada que ver con lo que realmente pueda ser.

Hay días que me hubiese gustado escribir sobre algo, pero así de pronto, preferí tumbarme en el sofá y perder el tiempo viendo la caja tonta de la televisión. Creo que lo único decente que se puede ver es alguna que otra película porno, y mira que desde el punto de vista de argumento son malas con cojones, seguro que se podría hacer algo bonito de la parte pornográfica del sexo, la parte del disfrute visual del mismo. Igual algún día dirigimos una, a ver lo que pasa. Los documentales también me gustan. Los programas de debate es difícil que no se vean politizados. Y yo no sé a ustedes vosotros pero a mi me da un poco de asco el tema. Va siendo hora de que subamos un peldaño en el escalón de la inteligencia.

Voy a perder un rato el tiempo.

 

Once de enero del año dos mil siete

Pues bien, las cosas están como siguen:
El taller de escritura se ha empezado, además de enviarme un escrito de trece páginas indicándome cuales son las herramientas del escritor, me han pedido que escriba folio o dos folios como mucho sobre algún personaje conocido al que le tuviese determinada manía para al final mandarle un ramo de flores. He tardado poco más de media hora en mandarlo con corrección incluida, a ver que opina el profesor, que por cierto se llama Julio. Julio nos ha enviado un correo hoy pidiendo paciencia ya que hay tiempo para el ejercicio y en el mensaje había un había sin h, lo cual se lo he hecho saber. Seguramente nos dirá otro día que lo hizo queriendo para observar nuestros comentarios. Además he notado que desde el sitio donde me he apuntado, que al final del taller lo revelaré han mandado mensajes que dan pena leerlos viniendo de un taller de escritores. Sin comentarios.
El estudio del Flash ha quedado relegado a un plano secundario, más bien ha pasado a encefalograma plano: piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. Eso sí, creo que cuando tenga un poco más de tiempo, empezaré a estudiar un lenguaje que me permita interactuar con el lector y ha archivar los datos de un formulario en una base de datos. Puede que me haga una pequeña aplicación de gestión de artículos en Internet de uso casi gratuito.
Tengo cierta paz interior pero está perturbada por asuntillos de familia, está en proyecto ir resolviéndolos poco a poco, mi karma tiene que ponerse a un nivel superior del que se encuentra ahora mismo.
Hay algunas  cosas importantes que contar.
Reconozco que no tengo un entretenimiento conmigo mismo que ocupe parte de mi tiempo libre. (Tal vez en este momento me sienta entretenido escribiendo esto). Y espero no escribir por escribir, me gustaría comprobar que tengo algo o algunas cosas para contar, al menos algunas simpáticas. Como sé qué el medio que utilizo no es anónimo, ya que desde el principio lo revelé (en`n, en el fondo estaba la naturaleza de ser anónimo, me retrae un poco el escribir, algunas veces, algunas cosas. Los dioses y la MADRE NATURALEZA querrán que esto sea así (Joder Peláez, ahora no sé bien cuando acentuar los estos o estas. Espero poder corregir ese corte que me paraliza durante un brevísimo espacio de tiempo cuando no tengo, a ciencia cierta, como escribir una palabra de la que ya he consultado un montón de veces como se escribe. No sé que me pasa, pero nunca me ha gustado tener que hacer algo por cojones si no son los míos, claro está, ni estudiarme algo por cojones. Siempre he pensado que en ésta (la he puesto con acento)  vida lo importante es sentirte bien con lo que estés haciendo.

Cada vez que se me viene a la mente si realmente no tengo nada que decir, me pregunto que qué coño hago yo escribiendo esto. La primera respuesta automática la acabo de percibir; entretenerte. Joder, espero no escribir por aburrimiento.

Un día un amigo me dijo que comería de mi palique.

Otra cosa que he observado hoy es que también para escribir, además de para leer y supongo que para otras muchísimas cosas, es bueno hacerlo rápidamente, ya que así no se nos va la mente al santo al cielo. Así que desde este momento quito el jodido corrector ortográfico, ya que además de llamar mi atención, me jode por la duda y me hace perder el hilo de la conversación. Luego en una segunda fase se arreglan los desaguisados, por qué entre la falta de ortografía y normas de escritura, el procesador de textos éste, me va a volver gilipollas. Ya le pediré su colaboración y esto llevará, por que así lo quiero, su tiempo de corrección.

Y ya por hoy desconecto de esto, quito corrector ortográfico y a tomar por culo.
Hasta otra.

Nueve de enero del año dos mil siete

No se por qué tenemos el afán de mostrarle a la humanidad que en este mundo hay un juguete para cada niño. No sé si es cierto. Me da la espina que desde niños se nos oculta algo, o tal vez yo eche en falta algo. Algo como enseñar a los niños que hay otros niños que no tienen nada, no sé si en éste momento se hace llegar un juguete a cada corazoncito del Planeta, aunque solo sea por su tamaño,  pero aparte de eso, otros no tienen nada, ni tan siquiera para saciar el o la hambre. Y me refiero a convivir un poco con los que no tienen nada, como si fuésemos a una granja escuela. Ser buenos es un buen consejo para los niños, aparte de que se sea bueno en algún arte para ganarse la vida, que lo más importante es ser buenos.
Creo haber escrito ya algo que me gusta decir desde el principio, y es que puede que yo no lleve la razón en lo que digo, o simplemente que lo que estoy poniendo o he puesto es una cagada, puede ser que si, pero por de pronto, a mi se me ha venido la idea a la cabeza y la he soltado tal y como la e visto. Reconozco públicamente que algunas veces puedo estar en estado de alucinación, y es una pasada.
Bueno que no quiero joder la fiesta, que no estoy en estos momentos haciéndome el harakiri por tal y como está el Mundo, será que de chico me venían los “Reyes Magos”
Buenas noches
P.D. Se admiten comentarios sobre 69 Lunas.

Ocho de enero del año dos mil siete.

Que el Señor nos coja confesados, por que lo que es en pecado algunos ya lo estamos. Bueno, ya saben que yo lo de la religión no lo uso, pero a veces me viene bien la frase que se me viene a la cabeza para expresar algo, y años de crianza entre el clero, habrán dejado huella. Bien, pues eso, que ir contra natura tiene su castigo. ¿Y cuanto dura éste?, pues el tiempo que estemos contra natura.
Así qué si por el motivo que sea, andamos metidos en algo que no nos parece bien, pero que tiene sus “otras ventajas”, durante el tiempo en que nos encontremos así, ¿qué ocurre?, que estamos padeciendo un castigo. Hay castigos que duran tanto tiempo que consiguen acabar en enfermedades más serias que un simple resfriado en días de fiesta, es como una caries que sabemos que está ahí y no le echamos cuenta, al final te cuesta la pieza y si se insiste la de los lados. En fin, se va cogiendo el tema o ¿hay que escribir las cosas en Román Paladino?
En fin, que hoy parece ser que me he librado de uno de mis “pecados”, algo me ha costado y no precisamente un diente, pero bueno, la lección está vista, esperemos que no haya que volver a examinarse.
Así que no ponerse a llorisquear por las cosas que nos hayan ocurrido, solo nosotros tenemos la culpa de que hayan ocurrido, hay excepciones, pero yo me estoy refiriendo a casos donde las partes involucradas no sufren de una patología enfermiza hasta el punto de agresiones, aunque hay otras patologías que se deberían de considerar como para poder castigarse como es la de los manipuladores.
Estar atentos siempre a vuestra voz interna, hacerle caso lo antes posible. En la vida siempre hay algo que va a ocurrir, dejémosle paso a lo nuevo sin perder el tiempo en algo que no es por mucho que tengas sus “lados positivos”
Y ya está voy a ver una peli de polis buenos y malos. Otro día seguiré escribiendo la mía propia.

 

Siete de enero del año dos mil siete.

No me gustaría dejar pasar estas últimas fechas de Navidad para soltar alguna parrafada. El otro día, habiendo ido con mi ahijado y sus padres a ver la cabalgata de los Reyes Magos, se me vino a la cabeza que en cierta forma vendemos ilusiones, y no sé hasta que punto esto es bueno. Por supuesto aquí tampoco quiero aguar la fiesta, pero estoy escribiendo para personas conscientes, espero, no para niños.
Me gustaría creer y voy a creer en mis Reyes Magos, unos Reyes Magos que hacen balanza entre los actos acontecidos y según haya sido la balanza te conceden aquellos favores pedidos o no. Además unos Reyes Magos que además de dar a cada uno lo suyo o no, luego hacen un compendio de todas las personas del Planeta Tierra, los de aquí, los de otros sitios en otros sitios, y deciden cosas que les va a ocurrir o no a todos.
Vas al cine y te venden ilusiones, que agradable la muchacha, que guapo el muchachito, y a todos nos ponen las lagrimillas en los ojos cuando al final se besan y suena la música (tachín, tachín)
Así nos vamos acostumbrando a saber un poco más tarde que las cosas no son como son, o si son como son, como no son es como nos las venden. Y aquí estamos, ya mayorcitos y aun tomándonos de vez en cuando un berrinche porque la cosa resultaba ser una ilusión. Tenemos el coco muy hecho a ilusionarnos.
En fin, que este año los reyes nos han tirado caramelos, ni tan siquiera nos lo han dado, si no que nos los tiran para que tengamos que agacharnos a recogerlos. Y por cierto, muy malos. Deberían tirar menos, ser menos ostentosos y darlos mejores y de mejor forma. Bueno, que no me convencen los Reyes Magos. En mi casa, de chico, me decía mi padre que los Reyes eran sus amigos y como tales, pasaban antes por casa, se tomaban un lingotazo con él y dejaban los juguetes para que durante las vacaciones los disfrutase. Podría adelantarse la fecha y ser el primer fin de semana de las vacaciones de los niños. De todas formas que más les da a las autoridades competentes, cuando a ellos les viene bien, bien que hace lo que les sale de las pelotas.
Ya sé que las costumbres son las costumbres, pero un día soñé que en otro planeta hacían una trompeta muy grande para ver lo que les decíamos desde otros planetas y que cuando pusieron la trompeta orientada hacia nuestro mundo sonaba algo así: Beeeee, beeeee, beeeee.
No pasa nada, aceptamos pulpo como animal de compañía. Al fin y al cabo estábamos hablando de ilusiones y las costumbres, buenas o no, más practicas o menos, costumbres son.
Recodad siempre que escribo invitando a la reflexión, que nunca es por aguar las fiestas. Más bien es por si en algo se podrían mejorar.

Esta semana ha sido poco fructífera en cuanto al estudio del Flash. He deambulado entre las lecciones básicas que ya no me llaman la atención y la complicidad de las más avanzadas donde me encuentro con la decisión de que no me quiero meter en asuntos de diseño. Mira por donde además me han informado de una herramienta para dar animaciones a las letras. Donde Flash hace cosas pero con bastante lentitud en cuanto a su desarrollo, esta herramienta que se llama FlaX, las hace en un santiamén. Trae de muestra o posibilidades casi todas las combinaciones posibles, solo tenemos que escribir la palabra o la frase y decirles lo que queremos que hagan. Las combinaciones son tantas que seguro que para una llamada de atención será más que suficiente. Si se quiere llegar a más, siempre se puede llegar al punto de la programación.
De todas formas, sigo indicando que para escribir aquí esto, con un simple procesador de textos es más que suficiente.
Hoy voy a escribir en una nueva sección que llamaremos Los Tochos, el comienzo de una novela que tendrá por título: 69 Lunas. Además de escribir el título ya revelado, voy a escribir un poco sobre el mismo.

 

Dos de enero del año dos mil siete.

Hay días donde uno no percibe nada de la observación o ésta está en un segundo plano, hay días que solo hay que escuchar un rato…
Me pregunto que está pasando. Es como si hubiese estado ajeno a nosotros y ahora nos tocase vivirlo.
Y como lo estamos viviendo…
Podría convertir esto en un acertijo, ¿de qué estoy hablando?
Pues me estoy refiriendo a las relaciones entre las parejas. Aunque estaba centrado en las de heterosexuales, pienso que es extensible a cualquier otro tipo de combinación.
Por la mañana un rato de preparar las cosas para una más que probable y hablada separación. Comiendo, al lado mío dos chavales contándose los problemas con sus respectivas, ya sé que habría que escuchar a la otra parte, sería igual pero con sus puntos de vista. Por la tarde otra sesión de casos. Entre los contertulios más casos.
Al parecer nuestros padres no se separaban porque ellas no hacían otra cosa que estar en casa y no tenían dinero para ello.
Estoy seguro que más de un “estudioso” en la materia ha escrito o hablado de esto. Pero no creo que nadie haya lanzado una idea que le abra los ojos al mundo.
Seguro que la mayoría de los impares anhelan tener alguien “al lado”.
Qué románticos somos. ¿Hay algún antropólogo que nos pueda hablar de la estabilidad de las parejas en los antepasados? ¿Y nuestros abuelos que pensaban de la relación de sus padres y abuelos? Qué sociedades han visitado algunos de nuestros mensajeros, de las que se pueda decir que la convivencia, se lleva del carajo (¿se dirá esto del carajo por que un carajo se lleva muy bien?).
Qué, ¿nos atrevemos a lanzar un nuevo modelo y a ponerlo en práctica o seguimos poniéndonos románticos?
Otro día doy yo la solución

Uno de enero del año dos mil siete.

Pues yo no sé ustedes, pero yo tengo la sensación de que mi vida hoy está igual que estaba ayer. No noto nada especial, bueno, si es especial poner un siete donde antes poníamos un seis, entonces no he dicho nada.
Ya está, el año puede ser efectivamente mejor, pero para ello somos nosotros los que tenemos que mejorar, por si solas las cosas no lo van a hacer. Aquí cada uno deberíamos de rasgarnos un poco las vestiduras para ver como esos puntos que perfectamente conocemos como mejorables, pueden mejorar. ¿Es posible explicar al niño que su comportamiento tiene que cambiar? O por el contrario hace falta un cachete para que se de cuenta que su aptitud no es la correcta. Interpolemos este ejemplo a cualquier situación con cualquier otra persona.
¿Es tan difícil expresar los sentimientos?, darse a entender. Algunas veces tengo la sensación de que transcurre mucho tiempo desde que se manifiesta algo hasta la resolución de la situación. Y creo que todo ese tiempo transcurrido, es una pérdida de tiempo, por eso deberíamos de ser más rápidos a la hora de resolver nuestros conflictos. Las cosas se lían, y por el camino quedan muchas cosas que no se deberían de haber repetido una y otra vez, porque cuando una idea es clara y se le da muchas vueltas, se vuelve farragosa, se dicen las cosas en tonos que no son y con palabras que no deberían de haberse pronunciado.
Pero el mundo es el mundo, la vida es la vida y las circunstancias son las circunstancias. Siempre la solución a una cosa acarrea alteraciones para uno mismo y para los demás y aquí entra en juego como hacer las cosas lo mejor posible para todos. Nos damos tiempo, ya será en otro momento, y los momentos pasan y la vida pasa, y mientras estemos en una vivencia determinada podemos estar perdiéndonos otras más placenteras, o igualmente equivocadas pero con la seguridad de que cada vez que damos un paso a delante, nos hacemos más fuertes aunque tampoco nos resulte la panacea lo nuevo emprendido.
Igual lo escrito no está nada de claro, igual lo escrito refleja mi interior, pero aquí queda escrito, tal vez para que las cosas se vayan aclarando desde este preciso instante, para que al leerse tengamos constancia de unos puntos a reflexionar. Las soluciones a los conflictos no son fáciles, pero al final resultan que eran las soluciones y los errores tienen su precio.
Hasta la próxima, me voy a duchar y voy a sacar la moto para darme una vueltecita. Estoy deseando ver como los demás también están ávidos de mejorar su propio y único mundo.

Bitácora año dos mil seis (el comienzo)